Desde que se declaró el Estado de Alarma en España debido a la propagación del coronavirus, han circulado por distintos ambientes algunos bulos que es conveniente desmentir, entre los que se encuentra el de que recibir paquetes durante este período puede ser una práctica de riesgo por posibles contagios a través de la superficie del paquete.

Los paquetes que llegan a los domicilios durante estos días, mayoritariamente hechos de cartón, no tienen por qué ser un foco de infección del COVID-19 si se toman las medidas de precaución necesarias.

Medios de prevención de los mensajeros por la pandemia

Como bien sabrás, todos los trabajadores que desempeñen su labor durante el Estado de Alarma están obligados a llevar las prendas de protección más adecuadas para el contacto con otras personas.

Así, podemos observar que todos los trabajadores de establecimientos aún abiertos al público, como supermercados, farmacias o estancos, llevan mascarillas y guantes, en busca de cumplir con la normativa referente a esta situación que trata de minimizar el riesgo de propagación de la pandemia.

Los mensajeros no se libran de estas instrucciones dictadas por las autoridades para prevenir cualquier contacto que pueda ser de riesgo entre ellos y los receptores de la mercancía.

Si ya has probado a recibir un paquete durante el confinamiento te habrás percatado de una nueva forma de realizar la entrega, sin ningún tipo de contacto: el profesional deja el paquete justo al lado de la puerta para que, cuando el receptor la abra, se lo encuentre a su lado, quedándose el trabajador a una distancia prudencial mínima de un metro. En ese momento, preguntará los datos para certificar que se trata de la persona que busca.

¿Y qué hay de la posibilidad de contagiarse tocando la superficie al recibir paquetes?

Otra de las preocupaciones de los usuarios es qué puede pasar si se toca una superficie de paquete que pueda estar contaminada, por ejemplo, cuando alguna de las personas que lo manipulen estornude sobre él.

Lo cierto es que los expertos insisten en que, precisamente, el cartón es uno de los materiales menos peligrosos en este sentido; esto es porque se trata de una superficie porosa, por lo que cualquier partícula que pueda derramarse sobre ella puede absorberse al interior.

De esta forma, el receptor del paquete puede, incluso, no tomar contacto con las partículas del virus.

Además de este aspecto, hay que tener en cuenta el tiempo de permanencia que se cree que tiene el coronavirus en el cartón, siendo uno de los materiales donde menos dura una carga viral viable para el contagio. Así, se estima que la permanencia del COVID-19 en el cartón es de menos de 24 horas.

El plástico o el acero, por poner algún ejemplo, son materiales en los que el virus puede durar hasta 72 horas, por lo que se deduce que el cartón es uno de los componentes más adecuados para reducir la propagación de esta enfermedad, si hay que elegir entre varias alternativas de embalaje.

No obstante, tenemos que poner el énfasis en que, para que el riesgo sea lo más próximo a cero, deben seguirse escrupulosamente las recomendaciones de las autoridades, por lo que es conveniente que mantengas siempre la distancia de seguridad, no salgas de casa salvo necesidad básica, lavarse las manos con frecuencia y la desinfección de todo aquello que pueda tener contacto con el exterior.

En LFG Cartonaje, estamos seriamente comprometidos con esta crisis, por lo que seguimos trabajando (respetando siempre las restricciones aplicadas) para ofrecer las mejores soluciones de packaging a empresas y particulares con todas las garantías de calidad, excelencia y cercanía que tanto se agradece en el sector.

 

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